La República Romana
La República Romana fue fundada en el 509 a.C. y duró casi 500 años. Los pilares de la república fueron los cónsules y magistrados, el Senado y las Asambleas Populares.
Dos líderes (llamados cónsules) eran elegidos por el Senado y servían por un año cada uno. Cada cónsul podía vetar los actos del otro. Eran responsables de la conducción de la guerra, las finanzas y el poder judicial. Aunque poderosos, los cónsules gobernaban con el consejo del Senado. Los magistrados servían como funcionarios públicos en el poder ejecutivo del gobierno y eran elegidos por períodos con límites definidos.
El Senado estaba compuesto por jefes de clanes y ex cónsules, y sus miembros servían de por vida. Además de elegir y asesorar a los cónsules, el rol del Senado era promulgar "decretos del Senado." Estos decretos no tenían autoridad formal pero con frecuencia se consideraban en los casos legales.
El pueblo común también formaba las Asambleas Populares, donde aprobaban las leyes propuestas por los magistrados. El pueblo común en las asambleas votaba por tribunos que tenían el poder de apoyar o rechazar leyes, decretos senatoriales y resultados electorales. Los tribunos servían por períodos de un año.
