La insulina es necesaria para que las células absorban la glucosa del torrente sanguíneo. La insulina es una hormona proteínica importante que el páncreas produce en el cuerpo humano. Cuando los niveles de glucosa en la sangre son altos, el páncreas recibe un estímulo para inyectar insulina al torrente sanguíneo. La insulina se une a los receptores en la membrana celular de las células. Cuando la insulina se une a los receptores, se forman transportadores de glucosa en la membrana celular que permiten que la glucosa se disperse en la célula. Sin insulina, muchas células en el cuerpo humano no podrían obtener glucosa. La insulina también estimula al hígado para que convierta el exceso de glucosa en glucógeno y ácidos grasos, los cuales almacenan la energía excedente.
En algunas personas, las células no reaccionan ante la insulina, lo cual impide que la glucosa penetre en ellas. Con el tiempo, el páncreas también puede reducir la producción de insulina. A esta condición se le llama diabetes tipo 2.
La diabetes tipo 2 es un problema creciente de salud en los Estados Unidos.
Condiciones como la obesidad, las dietas desbalanceadas y un estilo de vida inactivo son factores de riesgo para la diabetes tipo 2. Un estudio indicó que había más de 25 millones de estadounidenses con diabetes. Si no se atiende, la diabetes tipo 2 puede provocar insuficiencia renal, enfermedades cardíacas, apoplejía, lesiones nerviosas, ceguera y hasta la muerte. Afortunadamente para muchas personas, la diabetes tipo 2 se puede tratar con medicamentos y llevando un estilo de vida saludable.
Los mapas muestran los porcentajes de adultos obesos y adultos con diabetes tipo 2 en los Estados Unidos.
